Punto de Encuentro

El compromiso del APRA con la educación

El Ex Presidente Alan García hizo muchas obras extraordinarias en el área de la educación, en sus últimos cinco años de gobierno. No solo fue la remodelación de los colegios emblemáticos, sino también fundó el Colegio Mayor Secundario Presidente del Perú, una gran obra que no debe pasar desapercibida. 

Este centro educativo del Estado Peruano fue creado por el Presidente García para brindar oportunidades a los jóvenes talentosos de provincia, a los primeros puestos de los lugares más humildes y alejados del Perú, para que ellos pudieran tener acceso a una educación de primer mundo. 

El actual gobierno tuvo la intención de cerrar esta obra fenomenal, pues alegaba que requería de una fuerte inversión por parte del Estado y que su costo era muy alto. Sin embargo, muy pronto el gobierno actual tuvo que reconocer la sabiduría y visión del Presidente García, reconociendo que la inclusión social tiene a la educación como pilar fundamental, y que el Colegio Mayor era una idea primigenia muy importante para alcanzar el alto nivel educativo que nuestro país requiere y merece. 

Así, la administración actual no solamente ha continuado con la política establecida por el Presidente García al fundar el Colegio Mayor, sino que, en efecto, la ha ampliado, impulsando la creación de nuevos colegios de que siguen el modelo y sistema del Colegio Mayor, a los que ha denominado Colegios de Alto Rendimiento. 

Es por ello que es muy importante recordar que la iniciativa para mejorar la calidad educativa en nuestro país y así dar oportunidades a los estudiantes más humildes del Perú, que tienen el espíritu e ímpetu de sobresalir, se debe al Gobierno Aprista, que tuvo la visión de sembrar las bases para construir un Perú de jóvenes con grandes sueños y metas, plasmadas en mentes brillantes y educadas, sin distinción de ninguna clase, como dijo Confucio muchos siglos atrás. 

Tuve el honor de conocer al entonces Jefe de Estado en la inauguración del Colegio Mayor en Huampaní, en el año 2010. A pesar de que era un niño de 11 años, y de que la seguridad que rodeaba al Presidente es un sólido y férreo obstáculo, la bonhomía del Presidente García y mi persistencia de niño me permitieron acercarme a él y poder estrechar su mano. 

Lo recuerdo con afecto. En mis palabras de niño, felicité al Presidente García por esta gran obra que demuestra el compromiso del APRA con la educación y con la noble causa de los más pobres del Perú. El me agradeció con una sonrisa y me alentó a seguir en el camino del saber, del estudio y el esfuerzo cotidiano que se requiere para ser mejor ciudadano y así poder servir al Perú.

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