Punto de Encuentro

Piura y el canon comunal

La propuesta de Alan García sobre el Canon Comunal se caía de madura. En realidad, con su propuesta ha tocado la fibra más sensible de un contrasentido lógico e histórico. Cómo podía ser posible que en el Perú el dueño del suelo no sea el dueño del subsuelo?. Esta tradición jurídica que viene del Derecho Indiano urge ser modificado. Ya no es posible que el Estado pretenda ser dueño de algo que lógicamente nunca debió de pertenecerle. El reconocido jurista peruano Enrique Ghersi ha escrito y  ha esbozado  sus ideas  sobre esta materia.

Un ejemplo al respecto es lo sucedido en Sechura en el año 2003 y 2004. La comunidad campesina de Sechura participó directamente en la idea y luego en el contrato con la trasnacional VALE para explotar los Fosfatos de Bayóvar. Vayan a ver  ahora Sechura 12 años después. Nadie la reconocería. Ha crecido exponencialmente. No se ha hecho aún un estudio profundo y serio. Pero con los especialistas que he conversado me señalan que Sechura ha crecido entre un 300 a 400% en su conjunto en una década. Ha dejado de ser una pequeña ciudad de tierra. Hoy sus calles no solo están pavimentadas, sino que la inversión privada ha construido clínicas, edificios. Su avance no solo es significativo sino que existe una inmensa felicidad social de sentirse partícipe de un proyecto enorme.

El Canon Comunal es una idea no solo revolucionaria en su concepción política sino jurídica. Pues les devuelve todo el protagonismo a nuestros hermanos comuneros de todo el Perú. Con esta propuesta ellos mismo podrán dirigir su desarrollo. Ellos mismos podrán orientar los recursos con más eficiencia y con más realismo.

Estoy  convencido que si los comuneros participan directamente como se propone, Proyectos Mineros que se han quedado paralizados y hasta los que se dan por muertos podrán ser realizados. García sabe que es una herramienta eficiente y eficaz para combatir la informalidad minera, la corrupción, el daño ecológico y la evasión tributaria, generando más crecimiento económico con justicia social. El círculo virtuoso de la economía habrá vuelto a activarse.

Se combatirá la informalidad minera, porque los comuneros participarán directamente del sistema jurídico nuevo. Ellos serán los directamente beneficiados de todo el andamiaje legal propuesto.

Se combatirá la corrupción y el despilfarro estatal. El mismo pueblo comunal fiscalizará directamente los recursos. Asegurarán calidad en las obras a realizarse.

El daño ecológico retrocederá sustantivamente pues las empresas no solo serán supervisadas por el Estado sino además por los propios comuneros quienes exigirán estándares de calidad.

La recaudación tributaria crecerá. No solo por la mayor inversión minera, sino porque la formalidad permitirá mayores niveles de cumplimiento tributario.

Nadie hasta el momento ha salido al frente a decirle que esta idea es inviable. Su mensaje ya viene calando hondo en distintas esferas. Sobre todo los pueblos más alejados vuelven a tener una ilusión y una esperanza. Se asegura nuevamente el crecimiento y la inversión y que las ganancias y utilidades de ésta vayan directamente al pueblo olvidado. Ni más ni menos.

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