Hoy la prensa habla y escribe sobre la desinstitucionalización del país. Existen foros por doquier. No se cansan de ponderar que necesitamos partidos fuertes. Sin embargo, seamos sinceros, hay una hipocresía que debemos desnudar. Toda esa prensa que sostiene esto, son hijos y herederos de la Constitución del 93. La madre de la desinstitucionalización del país. A partir de ese tinglado jurídico armado, ya no es necesario que existan partidos fuertes y orgánicos. Cualquiera puede unos meses antes constituir un movimiento nacional y llegar al Poder. Esta singular hipocresía. En donde por un lado ponderan lo que le hace falta al Perú y por otro lado apoyan en los hechos a quien puede contribuir a más desinstitucionalización se ha convertido ya en una norma cotidiana de su singular comportamiento. La pregunta que subyace es ¿Por qué? . A la luz de lo que hemos venido descubriendo en los Vladivideos y luego en las NadiAgendas existe una respuesta. Con la llegada de Fujimori, cierta prensa descubrió la mina de oro. A este tipo de prensa les conviene un improvisado. Y es obvio que les convenga. Pues si llega un absoluto improvisado ellos lo copan y le brindan asesorías. Sucedió con Fujimori en los años 90. Luego con Toledo del 2001 al 2006. Y ahora sucede con Humala. No es un tema de ideologías. Es un tema de negocios. No es de extrañar porque después de estar con Fujimori, luego aparezcan con Toledo y Humala. Dos ejemplos. Rosa María Palacios y Augusto Alvarez Rodrich. Este tipo de gente necesita un improvisado en el Poder para coparlo y vender asesorías. El país les importa poco.
A ellos en realidad les apesta la institucionalidad. La odian porque afecta económicamente sus intereses. Ellos se encargan de demoler a quien quiera representar esa bandera. Cuando Lourdes Flores ha definido que los demócratas deben unirse tras la bandera de la institucionalidad la atacan sin piedad. Este tipo de gente es la misma que manipula encuestas y que de hecho gobiernan el Perú desde los 90 para acá. Ellos necesitan un improvisado. Y hoy tienen al escoger. Pero el que más les ha encantado es Acuña. Tiene el perfil de Humala. Necesita aliados. Acuña los compra. Compra medios, compra encuestas, compra aliados. Lo ven perfecto a sus intereses. Por eso lo promueven con fruición. No importa que haya golpeado mujeres, no importa que haya violado, no importa de donde venga su fortuna, no importa que compre jueces. No interesa. Es su candidato. El perfecto improvisado que los necesitará. Y ahora ya lo quieren blindar. Oigan lo que dicen. Sostienen en su afiebrada defensa estos pseudo periodistas lo siguiente: Si no lo critican el avanza, pero si lo critican también avanza. Y han inventado el blindaje perfecto. Dicen: No lo critiquen porque Acuña es un típico peruano. Es pendejo como todo peruano. Se salta la ley como todo peruano. No sabe leer como muchos peruanos. No es preparado como muchos peruanos. Por eso no hay que criticarlo.
El blindaje de lo absurdo. Vender una mentira como verdad.
Y si son enemigos de la institucionalidad, pues deben destruir todo lo que la represente. Por eso el APRA es lo más odiado. El Partido de Haya de la Torre es lo que más odian. Un partido organizado que tiene cuadros técnicos propios, publicistas propios pues no los necesitaría como aliados. El APRA se convierte en el mayor enemigo de sus negocios. Por eso hay que etiquetarlos. Todos son ladrones y mafiosos. No importa que muchos sean intelectuales con maestrías y doctorados. Y que sean limpios. Hay que etiquetarlos así.
Es hora que la democracia se defienda. Es hora de asegurar la institucionalidad. Si el APRA ganará las elecciones deberá convocar a todos los demócratas en un pacto de gobernabilidad que incluya reformar la Constitución y la legislación electoral perversa que hoy nos gobierna. Es hora de luchar por un país con crecimiento y justicia social pero dentro del marco de la INSTITUCIONALIDAD. Ni más ni menos.