El artículo 70 de la Constitución Política del Perú reza así: “El derecho de propiedad es inviolable. El Estado lo garantiza. Se ejerce en armonía con el bien común y dentro de los límites de ley. A nadie puede privarse de su propiedad sino, exclusivamente, por causa de seguridad nacional o necesidad pública, declarada por ley, y previo pago en efectivo de indemnización justipreciada que incluya compensación por el eventual perjuicio. Hay acción ante el Poder Judicial para contestar el valor de la propiedad que el Estado haya señalado en el procedimiento expropiatorio”.
Se trató cuando fue redactado de ponerle un candado a la Ley de Leyes para evitar futuras estatizaciones y de esa forma con este artículo proteger y alentar las inversiones. Sin embargo, este artículo hoy se ha convertido más bien en el más grande obstáculo para lanzar una ofensiva de inversión popular. Es simple. Si condicionas a los pobres a que regularicen su informal propiedad, evitas que estos ingresen al sistema y en consecuencia se deja de hacer obra pública. Permitir que el artículo tenga una redacción más moderna, permitiría sacudirnos de ese obstáculo. Permitiría que miles sobre miles de peruanos se conviertan en propietarios. Y que lógicamente, el Estado pueda invertir en obras de agua y luz para más pueblos. Esa inmensa inversión pública daría miles de puestos de trabajo y la empresa privada se encargaría de ejecutar la obra.
La propiedad, modificando, mejorando, modernizando el artículo 70° de la Constitución Política se convertiría en palanca de inversión, en un instrumento de crecimiento económico y de justicia social. Esta es una propuesta revolucionaria y que está dentro del plan que propone Alan García para revertir la tendencia negativa de la economía. Se trata de movilizar más de 30 mil millones de dólares en beneficio del mismo pueblo. La titulación y la formalización de la propiedad es lo que más sueña un ciudadano del mundo tener. Y solo la visión aprista, la visión de las ideas de Haya de la Torre pueden mixturar la justicia social con el crecimiento económico. Esta es una propuesta novedosa para un viejo problema en el Perú. Ya en el anterior gobierno se avanzó considerablemente en la titulación popular. Pero hoy con esta nueva herramienta el proceso será más ambicioso y más sencillo.
Una forma eficaz de vencer la pobreza, no es acabando con los ricos, sino permitiendo que los pobres accedan a mejores niveles de vida. Si permitimos una titulación masiva, estos nuevos propietarios tendrán un bien para hipotecar y poder mejorar sus viviendas. Imagínense cuanto movimiento de dinero. Cuanto se beneficia el sistema económico con el ingreso de más peruanos al círculo virtuoso de la economía. Miremos la recaudación tributaria como crecería.
De hecho una vez más estas propuestas simples y profundas ponen la agenda social y económica de nuestra nación. Y hay quienes aún quieren etiquetar al APRA de derecha. Los hechos hablan por sí solos. Ni más ni menos.