Es innegable que cuando Dios nos hizo a cada uno rompió el molde. Ninguna persona es igual a otra. Ni siquiera los gemelos lo son. Y en consecuencia todas las personas del mundo y de la historia son diferentes entre sí. Por eso, cada vez que escuchaba o leía que tal persona era diferente a otra, nunca lo he puesto en discusión. Eso es evidente. Y lo evidente no necesita ni análisis ni explicación. Sin embargo, ya en 1987 escuchaba normalmente a enemigos del APRA hacer una comparación entre Haya de la Torre y Alan García. Siempre lógicamente diciendo que el primero era mejor que el segundo. Específicamente señalaban que Haya era un hombre de moral superior y que Alan era poco menos que un pigmeo moral. Se encargaron de dejar en claro esto señalando que Haya murió pobre y que Alan García había llegado al poder para enriquecerse. Mayormente eran enemigos de la extrema izquierda. Pero también la derecha militarista de siempre empezó a regar esa idea.
¿Cuándo nació este comentario? Su origen vino después que Alan García propuso aquel 28 de Julio de 1987 al Congreso el proyecto de Ley de Nacionalización de la Banca. Inmediatamente la izquierda y la derecha se unieron para denostarlo. La izquierda ponía las masas (las pocas que podía poner) y la derecha ponía sus medios de comunicación. Entonces dejaron sentado su respeto absoluto por el Moral Haya de la Torre. Y que ser apristas verdaderos era amar el recuerdo heroico de Víctor Raúl y en consecuencia distanciarse y hasta odiar al Inmoral Alan García. Y quienes decían eso eran Jorge del Prado, Javier Diez Canseco, Carlos Malpica y todos los comunistas de esa época. Justamente los mismos que por décadas habían dicho Inmoral a Haya de la Torre. Aquellos que cuando se reunieron con Luis Bedoya Reyes le dijeron que por ninguna razón permitirían que Víctor Raúl fuera Presidente de la Asamblea Constituyente en 1978. “El jamás. Jamás. Él debe morir sin ser nada en el Perú”. Bedoya les dijo: “el hombre se está muriendo. Tiene cáncer”. Y el comunismo en masa respondió: “Que se muera. Que se muera sin llegar a ser nada. Por culpa de este maldito la izquierda comunista nunca pudo llegar al Poder. Nunca”. Bedoya al darse cuenta que era el odio casi visceral lo que los motivaba decidió no pactar con ellos y contarle a los apristas de aquella conversación con él esa noche.
Lo absurdo y gracioso es que durante décadas la misma derecha militarista y el comunismo más radical habían llamado INMORAL a Haya de la Torre. Lo acusaban de Narcotraficante. Le quitaron su nacionalidad. Fue juzgado en ausencia y además de asesino terrorista le decían inmoral. Protector del Narcotráfico. Le abrieron varias veces. Creo 5 veces procesos penales por narcotráfico. Incluso en los años 70 y en los años 80 señalaban que la casa en la que murió Haya de la Torre había sido de Carlos Lamberg. Un narcotraficante de aquellos años. Luego de su muerte y del dolor de miles de peruanos que lo vieron partir sin ser presidente jamás. Y que al morir Víctor Raúl nunca encontraron ni riqueza ni nada, pues fue el Perú exorcizado de la maldad que décadas habían lanzado contra el APRA. Cuando muere Víctor Raúl el Perú se libra por siempre de toda esa montaña de mentiras y maldades contra el APRA. A partir de ese momento el APRA podía llegar al Poder.
Pero para los mismos enemigos de siempre era hora de atacar al sucesor. Y qué mejor que señalar aquella falsa dicotomía. Especialmente querían atacar la fe de los apristas más jóvenes. Algunos han sucumbido a esta falacia. Pero la gran mayoría sabe que no es verdad. Son los mismos de siempre. Aquellos que toda la vida odiaron a Haya de la Torre por haberlos sepultado en la historia del Perú. Hoy el odio contra García va más allá. No le perdonan haber llevado 2 veces al poder al viejo partido de su antiguo y odiado Fundador. Los que sabemos la verdad, sabemos que esta aparente dicotomía es falsa y perversa. Ni más ni menos.