Punto de Encuentro

Nicolás Maduro, el genocida, no es persona grata en Perú y la izquierda criolla sufre.

Es realmente satisfactorio ver tanta valentía y convicción democrática en los cancilleres del "Grupo de Lima" que han respaldado la decisión de la Canciller peruana Cayetana Aljovin de declarar persona no grata al tirano hambreador del pueblo venezolano Nicolás Maduro y hacerlo no bienvenido a la Cumbre de las Américas de Abril próximo. De esta forma la Cancillería peruana corrige el vergonzoso error de Kuczysnki de invitarlo con una carta almidonada en Noviembre pasado. Hoy el Perú se pone a la vanguardia de la defensa de la Democracia en América Latina y ello es positivo. Hay que reconocer también la actuación y propuesta a favor de estas medidas al colectivo "Los amigos de Venezuela", coordinado con la gran activista venezolana en Perú, Paulina Facchin; en general y de modo particular resaltar la prédica de Luis Gonzáles Posada, ex Canciller,  quién hace mucho tiempo ha venido sosteniendo la necesidad de no recibir al autócrata venezolano en suelo peruano. 

La izquierda criolla por su parte, que no es popular, ni republicana, que no es emergente, que es principalmente limeña, que oscilan entre la huelga lentejera y el lobysmo oenegero, que es además en buena parte oligárquica ha mantenido sobre el tema un  cinismo acentuado en las últimos tiempos. Lo vemos en tres actos:

-Veronika Mendoza se ha negado reiteradamente a decirle dictadura al proceso llevado por Hugo Chávez y luego continuado por Maduro. Ha llegado al cinismo de tampoco calificar al Fujimorismo como dictadura, para validar su argumento en televisión nacional. No ha cambiado nada de nada de los hechos conocidos sobre la década del 90 y en los últimos días si califican al Gobierno de PPK de coludirse con el "dictador" Alberto para salvarse de la vacancia a través del ciertamente innoble indulto. Incoherentes. ¿Acaso serán los aportes venezolanos a la campaña de Humala en 2011 lo que ha mantenido a Mendoza Frisch en ese silencio cómplice deplorable respecto al drama que vive el pueblo venezolano? 

- Para Manuel Dammert el proceso Madurista es una epopeya democrática, delirio tan alejado de la realidad que indigna sin mayor necesidad de explicación o comentario. Una locura. El parlamentario comunista Justiniano Apaza plantea que restrinjamos el ingreso de los hermanos venezolanos, en clara jugada para complacer a los que gobiernan en Caracas. Adrianzen escribe sobre los venezolanos en Perú, pero evita hacer referencias al modelo político autoritario y corrupto que es la base del problema. 

- Marisa Glave va más allá y hace poco ha alabado al fallecido "monarca"  Fidel Castro, violador sistemático de derechos humanos en Cuba, quien inauguró una dictadura que ya va para los 60 años y que ha continuado su hermano en una suerte de sucesión monarquica medieval. Es justamente el castrismo el protector y guía táctico del chavismo venezolano, a quién ha infiltrado mandos en sus Fuerzas Armadas, al cual además le sacó muchísimos recursos para paliar la crisis a la que condujo a la isla con los fracasos de sus políticas económicas ultra estatistas y que quedó desamparada ante la caída de la URSS. Curioso además que esta novel parlamentaria comunista pontifique del salitre y no hable de sendero porque "era niña y no lo recuerda"; o mencione al despilfarro del guano y salven de la vacancia a Kuczynski a pesar que ha endeudado al Perú a niveles astronómicos siguiendo el estilo Humalista e incluso incrementándolo.

Y en muchos de estos sectores que lloran el retiro de la invitación de Maduro a Lima, se lamenta además la desgracia del espectro izquierdista marxista latinoamericano, en donde se ensayan justificaciones delirantes sobre la ruina moral del Lulismo y con él su foro de Sao Paolo, también de los Kitchner en Argentina. Se defiende cínicamente las reelecciones de Evo Morales y se empieza una campaña de defensa talibán de una CIDH que se viene extralimitando y frente a la cual hay que tener una actitud digna y enérgica de defensa de nuestra autonomía y soberanía. 

Las izquierdas criollas y marxistas están tocando fondo en una inmensa crisis moral, programática e ideológica. Es hora de relanzar una propuesta Democrática- Social y republicana en el continente.
 

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