Comentaba con algunos amigos que es curiosa la exposición y linchamiento que hacen de Moisés Mamani algunos medios de comunicación. Es cierto que no es un ciudadano ejemplar y que si la mitad de cosas que se afirman de él son ciertas pues en lugar del Parlamento debiera estar en la penitenciaría; también es verdad que es una práctica que no ennoblece a la política grabar conversaciones entre parlamentarios y entre congresistas y funcionarios del Ejecutivo. Sobre esto último habría que precisar que las conversaciones que Mamani registró de ninguna manera podrían encuadrarse en el marco del "diálogo político", fueron más bien piezas bastante ejemplificadoras de una negociación entre rufianes y reducidores. Si para conocer el alma del régimen que acaba de fenecer y de sus "minions" debemos pasar por el trago amargo de escuchar estas grabaciones y dejar en segundo plano lo poco elegante que resulta el comportamiento del agente que las realizó pues creo que el precio se asumiría. Kenji, Bienvenido y Bocangel decidieron comportarse y expresarse como raqueteros, pues ahora tendrán que asumir que sean métodos más que discutibles los que propicien su salida del Legislativo.
Sobre lo primero -las cualidades o horrores de Mamani- me da la impresión que algunos grupos de influencia no se resignan a ver calcinado a su maltrecho y torpe alfil Kenji Fujimori y buscan sepultar a quien tendió la trampa y así ayudar a la defensa de su dibujo animado. Pienso que las faltas del menor de los Fujimori son independientes de la calificación moral del parlamentario puneño. Lo que se puso en evidencia es el ofrecimiento de ganancias ilícitas con el favorecimiento de obras públicas a cambio de votar contra la vacancia de Kuczynski, con el que además se vendía cómplices cercanías y se ofertaban almuerzos en Palacio. El eje de todo ello era Kenji y su asesor. Vemos en toda esta trama claudicación de la política, imperio de la compra de voluntades, transfuguismo, dinero público como botín, asesores con extraño poder, en fin: Montesinismo puro.
El Parlamento tiene a obligación de desaforar a estos tres personajes que representan lo peor de nuestra sociedad y dan cuenta de las razones por las que a pesar del crecimiento económico aún la tarea de la modernidad está tan lejos. Una vez desaforados e inhabilitados 10 años deben ser procesados por la justicia y sentenciados para que quede precedente de que nadie tiene derecho de usar un escaño que le otorga el pueblo para enriquecerse y para satisfacer sus pequeñas venganzas personales o sus apetitos enfermizos de poder.
Pdta.- No niego con este análisis que un catalizador poderoso para el ensañamiento contra el puneño haya sido su apellido. En efecto para algunos debe ser muy traumático que un Mamani hiera de muerte al Gobierno encabezado por un Kuczynski Godard; creerán firmemente que simplemente es inaceptable.