La campaña desplegada contra el congresista Mauricio Mulder al quien intentan incluir en -actos de tráficos de influencias- ha dejado en evidencia el verdadero tenor de la supuesta lucha contra la corrupción de un sector de periodistas (ojo, no de todos) que están difundiendo los audios que comprometen a algunos jueces y revelan las miserias en el sistema judicial.
El verdadero objetivo no es desterrar la podredumbre en este sistema judicial sino utilizar el contenido de las conversaciones contra los adversarios políticos. ¿Por qué? Por dos razones.
La primera por la forma de gotero con la que se revelan los audios (digno de Montesinos) y la segunda porque (¡oh cosa, curiosa) hasta el momento no existe ningún audio publicado contra el sector político (toledismo y humalismo) que convivió con este grupo de medios y periodistas que hoy dosifican los audios.
Todo indica que no existe ninguna buena voluntad detrás de estos medios que hoy revelan las miserias de ciertos jueces sino el linchamiento en base a alusiones.
En el caso de Mulder es evidente que no existe ningún argumento o responsabilidad, sin embargo el daño ya está hecho y el congresista aprista hoy es el centro de todos los reflectores. Pero, como ya indicamos arriba, lo extraño de todo este asunto es que hasta ahora no hay ningún audio que comprometan a otros políticos que no sean sino los de la oposición, que son (otra cosa curiosa) ¡la mayoría parlamentaria!.
Hasta hace días habría que ser muy presuroso en sostener que existía un plan maestro o una mano que mece la cuna sobre la difusión de los audios. Incluso algunos se atreven a decir que habría un “golpe o un complot caviar” detrás de todo esto.
Es muy atrevido aún indicar ello, pero como la curiosidad mató al gato, basta que ver cómo se desarrollan todo este asunto para asumir que algo huele feo (aún así no me entrego a la paranoia).
Si uno asumiera una actitud maliciosa diría que no es casualidad que algunos de los periodistas que dosifican los audios se quieran cargar a la oposición sobre todo al fujimorismo y el aprismo, sobre todo a quien tuvo la idea de una ley para prohibir la publicidad estatal en medios privados.
Y si fuéramos incautos diríamos que no existen otros audios que no sean solo del aprismo o del fujimorismo y que, en buena cuenta, otros sectores políticos son o muy angelitos o muy idiotas. En todo caso juzguen ustedes.