La reciente noticia del hallazgo de recursos equivalentes a 2,5 millones de toneladas de litio en la región Puno, nos devuelve al viejo debate del papel de la minería en el crecimiento económico y en el desarrollo del país en particular, pero en general del uso correcto de los recursos naturales. De poder explotarse semejante descubrimiento, todavía en el año 2021 o 2022 se prevé, el Perú se convertiría en un país puntal en la exportación el oro blanco.
Hasta antes de este hallazgo en Sudamérica se hablaba del triangulo del litio conformado por Bolivia, Chile y Argentina. Se hablaba también que Bolivia poseía, en el Salar de Uyuni, gran parte de estos recursos. Quizá entonces valga hacer una aclaración pertinente. Lo que se ha encontrado en el Perú son “recursos” y no “reservas”. Es decir, el descubrimiento es potencialmente valioso sin embargo aún falta conocer si es económicamente factible extraerlo. Bolivia por ejemplo tiene inmensas y probadas reservadas de litio en el Salar de Uyuni pero “su” litio tiene altos niveles de magnesio, y aunque ya existe tecnología para ello, encarecería la explotación y producción.
Si el litio hallado en la región puneña tiene “alta ley” (es decir menos magnesio, como todo indica) entonces lo único que nos queda sostener es que el Perú es un país bendecido por angas o por mangas por la geología. Como el cobre, el litio podría ser el mineral que pague las cuentas del país en los próximos años.
El litio es el mineral del presente pero también del futuro. Por ejemplo, el valor del carbonato de litio (como así se llama en el mercado internacional) ha crecido en los últimos años, pasando desde un precio promedio de US$ 5.851/ton en el 2015 a un valor de US$ 13.719/ton en el periodo enero-noviembre del 2017. Quizá desinflan las expectativas que un pasado estudio de Morgan Stanley indique que el precio se estabilizará en los próximos años a 7.000/ton.
A pesar de todo lo anterior, la demanda mundial de litio continuará en ascenso hasta llegar las 50 mil toneladas por año. ¿Por qué? Porque el litio, todo indica, irá sustituyendo a los combustibles fósiles. Hoy el uso de litio es sobre todo para la fabricación de baterías y sistemas de almacenamiento de energía.
Ahora bien, este descubrimiento nos lleva otra vez, como decíamos líneas arriba, a repensar el uso de los recursos naturales en general en el Perú. Como se sabe la minería es una “renta natural”. Somos un país bendecido por el cobre que hoy, su precio en el mercado ha subido en relación al 2016 y ya se sitúa en US$ 2,80 la libra y tuvo picos de US$ 3,20. En todo caso, la única explicación por la que la economía sigue en marcha y hayan expectativas de crecer a 4% a términos del 2018 se debe a la bendición del cobre y a su precio en el mercado.
Pero, ¿qué hacemos con esa “renta natural”?. En otras ocasiones habíamos contado el caso de llamado que hizo Arturo Uslar Pietri en Venezuela sobre “sembrar el petróleo”. Como se sabe, la minería –como el petróleo- es un recurso natural no renovable, por lo tanto, las ganancias deben gestionarse y utilizarse de manera inteligente. Zaire o Nigeria tienen recursos naturales como lo tiene Noruega, sin embargo el país nórdico ha utilizado las ganancias petroleras y las destina a un fondo soberano.
En el Perú estas ganancias han ido de manera directa, si cabe la palabra, a través del canon minero y la generación de empleo directo e indirecto. De allí la reducción de pobreza en Apurímac, dónde se ubica Las Bambas, en comparación con Cajamarca.
El hallazgo de litio en el sur peruano abre un nuevo capítulo. Ahora, como indicamos, falta saber qué podríamos hacer con las futuras ganancias por su explotación.