Punto de Encuentro

Escenario post confianza Gabinete Zeballos: parlamento funcional a la estrategia palaciega

Reafirmación de la narrativa victoriosa Vizcarrista, emergencia socio-económica y retos para una nueva oposición.

Ha quedado bastante claro que una sólida mayoría parlamentaria -89 votos- tienen como prioridad no ser percibidos como “obstruccionistas” y su única agenda gira en torno a sacar provecho del poco más de un año que teóricamente les queda. Provecho personal a través de solidificar redes clientelares o beneficio colectivo pensando en que su grupo llegue a la Presidencia en las elecciones generales que vienen. Esto los orilla hacia medidas para el aplauso fácil, sin sustento técnico y, peor aún, a eludir tareas difíciles pero necesarias como interpelar o censurar ministros o negar la confianza a un Gabinete. En este caso es bastante obvio que la formación integrada por los Zamora, Barrios, Castañeda, Alva, Guillén -hoy ex ministra- y el propio Premier no merecía aval alguno. Sus estropicios son groseros e indefendibles.

La lógica que precedía a la jornada y los mismos discursos de los parlamentarios -poco articulados y con notorias ausencias conceptuales -fueron en ese sentido, denunciando el abandono a los trabajadores de la salud pública, a las fuerzas del orden, a los microempresarios, a los pobres extemos, etc. pero en la votación al final le otorgaron contradictoriamente el voto de confianza. Sólo UPP, Fuerza Popular y el Frente Amplio han votado en contra al respaldo a Vicente Zeballos; los de Antauro por reafirmarse en un populismo que intente recoger el sentimiento de abandono del interior del país , Fuerza Popular por haber sido la principal bancada opositora del congreso pasado y el Frente Amplio para no dejarle el espacio radical a Antauro en la percepción de sus potenciales votantes en el sur del Perú, en una clara maniobra cínica pues a la vez participa del Gobierno a través del inefable Víctor Zamora (MINSA). La jornada deja claro que los más estridentes en la previa, es decir “Podemos Perú” y Daniel Urresti impostan una actitud de confrontación, pero solo para las tribunas, a la hora de la verdad son más cuestiones que los unen (populismo, pragmatismo clientelar, nula perspectiva programática o ideológica, anti aprismo, anti fujimorismo y comodidad en el marco de una progresiva lumpenización de la política y el debate público).

Una lectura elemental de este parlamento nos lleva a pensar que si Vizcarra mantiene cifras de aprobación bastante altas el Congreso podría arriesgarse a plantear una continuidad tanto de su mandato como el de Vizcarra; excusas podría tener varias, entre ellas la imposibilidad de realizar las elecciones generales por la emergencia sanitaria y postergar las mismas cuando menos un año; otra puede ser -apelando a las razones de la primera- la de dotarle al país de un nuevo “contrato social” que corrija las “injusticias” que ha ocasionado el texto del 93. Esto es algo que ya se viene promoviendo desde distintos espacios del parlamento, se habla de un retorno a la Constitución de 1979 y luego una constituyente; todos disparates imaginativos orientados a encontrar el argumento para permanecer en sus escaños. Lo peligroso es que con estos mismo 89 votos pueden materializar en buena cuenta lo que se les ocurra en el país y hacernos retroceder más años que el mismo COVID-19. Muy pocos elementos en el parlamento creen realmente en las libertades y menos aún conocen como funcione el aparato productivo nacional.

Por otro lado el avance del Covid-19 es firme y sólido, los médicos y personal de salud siguen sin adecuada protección y en los hospitales no hay casi oxígeno, tampoco medicinas, menos camas UCI. Al día de hoy 31 de Mayo no existe ninguna “meseta” visible, los casos oficiales empiezan a acercarse a los 200 mil y los fallecidos que reconoce el Gobierno a 5 mil. Ello sin tener en cuenta de que existe un claro subregistro y ocultamiento de fallecidos. Basado en información oficial de fallecidos por distrito podemos decir que hay cuando menos 8 a 10 mil muertos adicionales sin mucha explicación. Esto es sumamente importante pues si reportes internacionales hablan que usualmente el número real de contagiados es cuando menos entre 7 a 15 veces más que los detectados oficialmente, ello implica que el virus ha avanzado muchísimo y que a este ritmo llegará el fin de la pandemia en Perú más que acción alguna de los altos burócratas, por el hecho de que la mayoría se habrá contagiado ya en relativo poco tiempo. Si a esa circunstancia le sumamos el subregistro de defunciones el gobierno muy bien podría en 90 días decir -reconociendo pocos miles de fallecidos más- que su estrategia de cuarentena medieval salvó al país de cifras catastróficas. Muchos podrían verse tentados a creer esto al ver las cifras -más sinceras- de Italia, España, Brasil, Francia, Estados Unidos, etc. La reafirmación de la narrativa victoriosa de Vizcarra sobre el COVID-19 es una posibilidad que se potencia aún más si una buena parte de los medios de comunicación compran ese discurso.  Es probable que para septiembre o noviembre pueda empezar a instalarse este sentido común. Es por ello que hacer estudios sólidos sobre el verdadero impacto letal del coronavirus es básico. No se debe permitir que los que gobiernan silencien a los fallecidos.  

Lo que viene tras el Covid-19 es una mediana catástrofe económica y social. Diversos analistas económicos hablan de entre 12%y 20% de PBI negativo al cerrar el año y en la pérdida de alrededor de 3 millones de empleos o más. Se habla del retorno a la pobreza de aproximadamente un 10% de la población que habían avanzado hacia las clases medias. Este panorama tan clamoroso es natural puesto que a pesar de que los primeros reportes oficiales hablaban de posible presencia de infectados desde fines de Enero; las primeras medidas sanitarias recién se toman en marzo 16. En lo económico la improvisación siguió el mismo camino, marchas y contramarchas del MEF, que no puede hasta el día de hoy dar respuesta a la microempresa, con bonos que no llegan, con canastas que no se entregan y con mucha miopía y torpeza para reactivar la economía de manera ordenada. Cientos de miles de familias endeudadas y sin posibilidad de pagar sus obligaciones. La falta de empleo va a impactar directamente en que se dispare la delincuencia en el país en el marco de unas fuerzas policiales bastante golpeadas.  Todo ello escenario propicio para que desde el poder se endurezcan las cosas y el estilo autoritario se consolide.

El reto que tenemos para  articular una corriente de opinión que impida al vizcarrismo extender su control del Estado es que las voces que disentimos de esta forma de entender la política y sobre todo de su vocación totalizante y de permanencia en el poder es que entendamos: primero, que el reclamo institucional no es suficiente; la oposición debe embanderar la agenda social que este gobierno ha olvidado y hasta agravado: la voz y el dolor de las regiones y del Perú informal y popular; en esa línea el eje central a construir propositivamente es la generación de empleo. Ello permitirá conectar con las aspiraciones de los que no pudieron mantener sus ocupaciones en los sectores de construcción, de pesca, en el agro, en la pequeña minería, también en el comercio, en el sector servicios. Un paquete reactivador de orden social debe ser compartido por diversas expresiones no alineadas con Palacio de Gobierno. Segundo, más allá de la lid electoral misma que se avecina se requiere un nivel de coordinación y articulación; sin consensos mínimos será difícil ser relevante entre dos populismos irresponsables, como son el del Ejecutivo y del Congreso.  Por último, es importante obtener más impacto de posibles denuncias de los excesos de la administración vizcarrista en la prensa internacional, ello ha demostrado tener un efecto importante en lo sanitario, pues la misma prensa foránea ha informado cuestiones poco impulsadas localmente, en particular “El Clarín” de Argentina y la “BBC” de Inglaterra. Si esto se extendiera hacia las anomalías que constantemente Vizcarra impulsa para debilitar las instituciones poco a poco más gente tomaría consciencia de estos actos.

La combinación de una propuesta social, unitaria y un alcance mayor a la cobertura de la prensa internacional respecto a lo que sucede en el Perú se vuelve de emergencia. Si la oposición quiere fortalecerse debe ser desde abajo y no dando la impresión de querer defender el status quo.

Por último, hay que señalar que el caso “Swing” es el naufragio de la narrativa de “lucha anticorrupción” de Vizcarra, un punto de inflexión indubitable para su credibilidad, con esa trama desagradable buena parte de la ciudadanía empezará a reaccionar. Sin embargo, es sólo la punta del iceberg de todas las tropelías que el entorno del moqueguano ha propiciado con los recursos públicos. Si se sigue esa pista y la de la secretaria Miriam Morales irán apareciendo más y más escándalos Favorecer a su poco talentoso amigo con cientos de miles de soles del Ministerio de Cultura, cuando se le investigue a profundidad, una vez que deje el poder, será el menor de los pecados de Vizcarra.

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