Punto de Encuentro

Escenario Post cuarentena cavernícola

Es claro el fracaso del Gobierno del Ing. Vizcarra en la gestión de la Pandemia, ello por no realizar un adecuado planeamiento estratégico en las amplias semanas previas al arribo del patógeno al Perú, pero además por no implementar una estrategia comunitaria, con participación de las organizaciones populares, por no convocar al sector privado, a las iglesias, por no coordinar adecuadamente con los gobiernos regionales, como detallan los incidentes de Zamora en Lambayeque y en otras circunscripciones, por no contar para la planificación de sus políticas públicas con las ideas de los gobiernos locales, como lo ha expresado en múltiples ocasiones el Presidente de la AMPE Álvaro Paz de la Barra, por no utilizar en pleno las capacidades de las FFAA. Si ello lo aderezamos con las terribles decisiones del ministro Zamora y otros elementos comunistas alrededor de él lo que obtenemos es la fórmula de la catástrofe que hoy vivimos. Esto ha construido las condiciones por las cuales el Perú  se encuentre en el top 5 a nivel mundial de los contagios en el mundo y que existan oficialmente 10 mil decesos, pero en estimaciones hechas por Luis Benavente de "Vox Populi" y otros analistas las fatalidades estarían entre 34 y 40 mil. Esto amerita reiterar el pedido del analista político Iván Arenas de constiruir una "Comisión de la verdad" para investigar la cifra real de muertos y la corrupción que se ha encontrado en todos los sectores del Gobierno.

Por consecuencia de la agresiva propagación misma del virus en Lima Metropolitana y otras zonas inicialmente muy golpeadas como Loreto, Piura y Lambayeque la progresión del COVID-19 va a ir a la baja en estos espacios, pero en otras zonas, marcadamente en el sur del país, su progresión será fundamentalmente ascendente. Incluso en varias regiones se ha mantenido la cuarentena como en Arequipa, Ica, Junín, etc. Esto es clave puesto que gran parte del apoyo popular con el que Vizcarra contaba venía de un interior del país aún no asediado por el virus, cuestión que ha cambiado en estas horas. Las cifras de 70 u 80% de popularidad son claramente una ilusión marketera, plástica. Hoy el Presidente sustituto debe estar alrededor del 40%, como bien detalla una encuesta última de la empresa "CIT" de José Manuel Saavedra, que viene demostrando autonomía y objetividad. El relato victorioso del Vizcarrismo se está rompiendo desde el interior del país, que acusa aún - en parte- el encierro y la falta de empleo. La agenda social del Agro volverá a las calles en clave de protestas en poco tiempo. Las centrales sindicales de igual forma, con mayor potencia en el Perú provinciano. Por ello podemos afirmar que la política y la pandemia tienen 2 velocidades y tendencias distintas en la patria, Lima y la cobertura de los grandes medios quizás vivan un momento de tregua, pero los medios regionales han empezado a expresar el descontento social de su gente. Quizás las operetas del ataque a las clínicas y de la inmunidad parlamentaria son medidas un tanto desesperadas del argentino Aguiar para evitar un inocultable desplome de la adhesión popular al Ing. Vizcarra. Audaz sin duda, pero la realidad más temprano que tarde impone un límite operativo a esos muñecos.

Por otro lado el Parlamento ha eliminado toda inmunidad, tanto a sus miembros, pero agregando al Presidente de la República y a otros funcionarios en el combo. Esta respuesta del Legislativo antes las presiones de Vizcarra, de todas formas deja la cancha inclinada a favor de la estrategia palaciega: parlamentarios que quieran fiscalizar a partir del 2021 no podrán hacerlo frente a un Poder Ejecutivo que tendrá de su lado los recursos públicos, a un gran sector de la prensa, la probable complacencia de los órganos de justicia y la fuerza pública. Esto nos lleva a la lógica conclusión de que el interés del Presidente suplente en llevar a cabo esta reforma reside en su decisión firme de que el proyecto continuista y autotario se concrete a cualquier costo por un lustro más. La eliminación de la inmunidad de todos golpea más a los parlamentarios, que se encontrarán desarmados para realizar adecuadamente su labor de fiscalización. Quizás en el TC Humalista Vizcarra logre que su inmunidad se mantenga, con lo que la derrota de este gris congreso será aún más contundente.

Si bien la cuarentena cavernicola o medieval ha culminado se ha mantenido el "estado de emergencia", que con su toque de queda deja ver con nitidez una agresión a las libertades en el país. Bastaba con prohibir actividades de reunión concretas, pero al generalizar se abusa del estado de excepción y esto puede estar pensado para contener las posibles y justificadas protestas sociales y políticas. Vizcarra revela que se ha acostumbrado a gobernar sin freno y sin fiscalización y sin dar cuenta de sus actos; lo ha hecho en el interregno parlamentario y lo sigue haciendo. Además de frenar reclamos en las calles, el abuso de este mecanismo constitucional puede deberse a una vocación por la corrupción que ha caracterizado su administración. Abuso y negociados parecen ser las ideas centrales que motivan que se deforme así esta herramienta constitucional en detrimento de los ciudadanos y sus derechos fundamentales.

En este marco hemos presenciado como vilmente atacaron las páginas web y redes de "Diario Expreso" - intentando borrar sus archivos- y de "Willax TV", medios probadamente de oposición a Vizcarra. Casi los únicos de la sociedad civil que se han expresado reclamando enérgicamente por este atropello han sido los adscritos a la "Coordinadora Republicana". El silencio de muchos nos hace enfrentar la cruda realidad de que vivimos en una etapa oscurantista para la libertad de expresión.

Es importante señalar también que las torpezas alrededor de los programas "REACTIVA PERÚ" y "FAE Mype", las contradicciones de la suspensión perfecta y las restricciones brutales para la circulación que se mantuvieron por más de 100 días auguran un decrecimiento en el PBI anual de entre 12 a 18%. Abandonar a la microempresa y pequeña empresa formal en el Perú tendrá un alto costo desde la perspectiva del empleo. Sin una línea clara en torno al hombre del campo, a la pequeña minería, a la pesca o a la construcción el objetivo de paliar la ausencia de oportunidades laborales será altamente complejo. Las buenas intenciones de María Antonieta Alva tienen límites en un Gabinete marcado por el populismo que le impregna Vicente Zeballos y los allegados a él. Este escenario configurará una catástrofe laboral en la que alrededor de 5 millones de quienes tenían empleo hoy ya no lo tengan. Esto conducirá a un incremento de una dependencia de probables programas gubernamentales de asistencia directa, pero sobre todo ocasionará un severo incremento de la delincuencia en el país. Un contexto en el que la informalidad crecerá aún más, sin que los que conducen el país tengan una carta bajo la manga para afrontar dichas contingencias.

Lo lógico ante un escenario así sería el planteamiento de un "Gabinete de salida", cambiando la política general del gobierno, en especial todo lo relativo a los sectores de salud, trabajo, producción, vivienda, energía y minas, entre otros. Una decisión de esta naturaleza es lógica y buena, no sólo para el país, sino para el mismo Presidente, pero quizás choque con la terquedad de Vizcarra. No sería raro que luego de 28 de Julio se cristalice un cambio de Gabinete, pero este debiera ser orientado hacia darle estabilidad al país para llegar a las elecciones de Abril próximo - si es que no las cancelas- con un mejor clima político. De nada serviría que el nuevo Consejo de Ministros sea de confrontación, terminaría de arruinar nuestras posibilidades de reactivación. Un Gabinete de salida no arribará de la nada, por ello es importante que la poca oposición y espacios de la sociedad civil presionen para que la institucionalidad no terminen de naufragar. Aunque el panorama se presenta claramente sombrío.

Finalmente las evidencias de un proyecto continuista marcado por la irresponsabilidad, la improvisación y la cuasi nula convicción democrática, el cual se puede expresar en una candidatura reeleccionista del mismo Ing. Vizcarra o de alguna marioneta que le cuide las espaldas de sus investigaciones desde el poder obliga a las diferentes voces democráticas de oposición a tratar de coincidir en un proyecto político común en Abril de 2021. Los ejes de la unidad debieran ser dos,: primero impedir que la influencia Vizcarrista de proyecte más allá de 28 de Julio de 2021 y segundo un gran acuerdo nacional por la reactivación del empleo en el país. Un programa común que haga posible generar en 60 meses 6 millones de puestos de trabajo; ello concretando el despliegue de programas agresivos de construcción de infraestructura popular, pero también materializando un pacto por 10 mega proyectos de gran infraestructura, por sacar adelante grandes proyectos mineros, pero también por formalizar la pequeña minería, por impulsar la Agro industria, pero también por acometer la agenda social de los pequeños productores del campo, por potenciar la gran pesca, pero también resolver los reclamos por justicia de los pescadores artesanales y fundamentalmente por proponerle a la microempresa apoyo y un programa realista de formalización popular.

Solo una coalición democrática y social evitará al Perú caer en el abismo. Solo un frente republicano y popular evitará caer en la vergüenza de una nueva dictadura.

 

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