PPK ganó las elecciones, la señora Keiko no pudo reinventar la marca política Fujimori, tuvo tres derrotas electorales consecutivas, quedando en el imaginario de las personas su postura política desestabilizadora, mezquina de no reconocer resultados electorales y la sombra de una posible sentencia por corrupción. Así es imposible que el liberalismo o derecha a secas si prefieren, pudiera ganar elección alguna, presidencial, regional, local, antes y después del 2021. Esa es una historia política pasada, que incluyó interpelaciones, censuras, vacancias y cuatro presidentes, todo en solo cinco años.
La presente historia política, cual guerra fría, tiene a los dos poderes del estado, legislativo y ejecutivo "listos" para interpelar, censurar y negar la confianza al gobierno, de un lado, y del otro lado pedir dos veces la confianza de gabinetes que pueden o no gustar, y así cerrar el congreso, a solo dos meses de la ultima elección presidencial; ante la posible censura del ministro de trabajo, por su pasado político, salvo que sea por su presente político, que acto de gobierno lo amerita, deberá se explicado, ante lo cual Bellido anuncia, luego del anuncio de renegociación del contrato de explotación del gas, el posible primer pedido de confianza al gabinete; se calienta de nuevo el escenario político.
La culpa la tienen los constitucionalistas, "coooomo?"; por el (des)balance de poderes, el presidencialismo atenuando o semi presidencialismo que se ha construido, donde el congreso debe otorgar la confianza a todo gabinete, así ante la negativa de confianza a dos gabinetes, el presidente puede disolver el congreso, convocando a nuevas elecciones; sino es suficiente, el congreso puede no solo interpelar ministros, sino censurarlos, para empezar, pudiendo vacar el presidente por cualquier (in)razón, denominada incapacidad moral, por 87 razones, 87 votos. La culpa es de todos (y nadie), elegimos a representes con un cheque en blanco, para ojala legislen como corresponde.
Es la forma, más no el fondo, los amigos constitucionalistas pueden proponer un modelo mejor, pero si no hay voluntad, madurez, responsabilidad política, el famoso Sentido de Estado, cualquier modelo puede tener incluso resultados peores; pues adecuado es, al menos teóricamente, el balance de poderes, el control político, es decir los mecanismos de interpelaciones, censuras, vacancias presidenciales y cierre del congreso, si se hace uso y no abuso de esas atribuciones. Es como el proceso de desconcentración del Estado, la regionalización, donde el resultado puede ser la replica, en pequeños centralismos del antiguo centralismo, que sin controles suficientes, originaron los casos de ineficiencia y corrupción regionales; pero esa es otra historia política (o es la misma historia política, su secuela).
Se pretende un consenso económico, con Francke-Velarde, que pueda conjugar el mercado con el rol del Estado, como promotor de bien común (lo dice la constitución), una economía social de mercado a la peruana, con inclusión económica, donde las reglas económicas son liberales, donde las políticas económicas liberales son leyes (hasta puede ser adecuado que así sea, pues anteriormente hemos crecido mas del 6 % al año); como alternativa al cambio de constitución y modelo económico, alternativas por la que pocos votaron en la primera y segunda vuelta.
Parece que no no se pretende, aún, un consenso político, entre los presidentes del congreso y Estado, para evitar el choque y colisión de poderes, la gente debe importar un poco más, los que a pesar de la pandemia, hacen empresa, los que de manera dependiente y hasta con sus propios recursos (los "remotos") vienen laborando en empresas, los que empiezan nuevos emprendimientos y no esperan bonos, ayudas, beneficios, que incluso prefieren se otorguen a los más vulnerables entre los vulnerables, la gente quiere trabajo, ello solo funciona en el mercado. Un gabinete que responda a esas exigencias presentes.