9 meses desde que Castillo llegó al poder no da ni un solo momento de tranquilidad política y todo a raíz de sus acciones y de su “amigos” quienes a diario nos dan titulares que demuestran su incapacidad para poder gobernar, su incapacidad de liderar y su incapacidad de darse cuenta cuando la situación está crítica. Cuando es consciente de que algo está mal, ya es muy tarde.
Hoy en día somos conscientes de que la gran mayoría de peruanos acepta que Castillo es un pésimo gestor y que sus decisiones nos están llevando a una de las peores situación del Perú en su historia. No hemos tenido un presidente que a diario da lecciones de cómo no hablar frente al público. La investidura presidencial exige capacidad para poder gobernar y llevar las riendas del país con un liderazgo de consenso e incentivando mayor inversión para el país, pero lo que se obtiene a cambio solo es una situación de inestabilidad política y temor de invertir en el Perú. Cada declaración que da Castillo solo genera decepción por no decir lastima.
Están copando las instituciones del Estado con personas no capacitadas ni experimentadas, sino leales a la ideología del gobierno de turno, leales a Castillo y a su colega el señor Cerrón de quien aseguró que no estaría ni portero en Palacio, pero parece ser que de portero se convirtió en el titiritero de Palacio.
A estas alturas seguir defendiendo este gobierno es ser inconsciente de la realidad de nuestro país y no tener amor alguno al Perú de cómo afecta tener como presidente a Castillo. Seguir justificando sus decisiones con la frase: “déjenlo trabajar”. Solo traerá consigo un estado de crisis económica y política. La cura o respiro que necesitamos es su renuncia o vacancia.
Los problemas del país no se solucionan con una nueva Constitución. Un párrafo o una frase que quieren imponer en su supuesta nueva constitución no cambiará ni mejorará de la noche a la mañana al país. Seguir teniendo a Castillo como presidente es darle al Perú un bomba de más comunismo. El primer desestabilizador del Perú es Castillo.