Castillo ha significado desde lo social y lo económico un perjuicio importante para la patria. En el marco de episodios de subida del precio internacional del cobre ésto no ha tenido el impacto que debió tener en clave de crecimiento y empleo por su incapacidad para lidiar con los conflictos y por ende ser confiable para el arribo de nuevas inversiones. Perder ésta ventaja comparativa es un crimen cuando crisis económicas derivadas por la guerra Rusia-Ucrania y la inflación de USA acechan. Pero no sólo son las oportunidades perdidas, son también las promesas incumplidas. Nada para el agro, tampoco para la pesca artesanal, ni para la formalización de la minería, dónde sólo hay promesas vacías, tampoco para las mipymes o respecto al costo de la energía. Ha defraudado en ese sentido hasta al propio magisterio.
Hasta aquí podríamos hablar únicamente de un Gobierno muy malo, sin embargo cuando se empiezan a poner en evidencia una red sistemática de negociados en el orden de obras y coimas en municipios con el entorno familiar inmediato involucrado, cuando se habla de sobornos a cambio de ascensos, de lobbies alrededor del tema del combustible, etc. ya estamos frente al caso de una persona que claramente no está capacitada moralmente para gobernar por corrupta.
Sin embargo el problema va más allá puesto que se empieza a lesionar la institucionalidad de la Policía Nacional del Perú realizando cambios con el único objetivo de cubrir sus huellas y garantizar la no captura a los cómplices de sus corruptelas. Cuando amenaza a través de su Primer Ministro a la Fiscal de la Nación ya podemos sentenciar que su presencia es nociva para la vida republicana nacional y debiera ser separado inmediatamente de su cargo a modo de sanción política vía una vacancia.
Entonces frente a éste contexto podríamos afirmar que Castillo con su inmoralidad cómo cuestión inmutable no es el principal responsable del pantano en el que nos encontramos, sino más bien es el Parlamento, incapaz de defenestrarlo, el que es el gran culpable de bloquear un desenlace a ésta crisis permanente a la que nos tiene enganchados el chotano. Y es así porque a pesar de contar con todos los insumos para concluir que es una organización criminal o un conjunto de ellas las que rodean y son lideradas por el propio Castillo no toman ninguna carta en el asunto. Nisiquiera censuras o interpelaciones importantes o pedidos clave de información al Ejecutivo. Su inacción está haciéndonos caer aún más en el abismo. Su renuencia a actuar pareciera esconder el secreto interés de quedarse en sus escaños los 5 años. Del "que se vayan todos" hemos pasado al "nos quedamos todos"
Y aquí no hablamos únicamente de la izquierda parlamentaria fraccionada en todos los pelajes, que junta sumaria más de 40 votos super cohesionados contra una eventual moción de vacancia, En éste punto expresamos nuestra indignación ciudadana por los congresistas de otras tiendas que se han hipotecado a Palacio de Gobierno a cambio de gestión de obras para sus localidades. "Los niños" están en APP, en Acción Popular y ésta actitud se réplica en "Somos Perú" y en "Podemos Perú" también. Estas pequeñas alianzas bajo la mesa con el falso profesor campesino imposibilitan no sólo su destitución sino también la de su Vicepresidenta Boluarte o cualquier acción efectiva de control político.
El caso icónico de Acuña es clamoroso ya que no solo ha puesto sus votos para defenderlo en el Parlamento sino que además lo ha blindado por su tesis plagiada en su universidad, la UCV. Acuña representa la política clientelar y sin principios y sin temor a equivocarme pienso que es de los agentes más nocivos en éste trance que vive la patria.
Respecto a los parlamentarios que están decididos por la salida de Castillo su falta de estrategia política y el ánimo de figuración termina estropeando cualquier esquema para lograr el objetivo. Mociones precipitadas o citaciones absurdas al Primer Ministro debilitan más la causa. Quizás sus convicciones son acertadas pero su torpeza juega muy a favor de Castillo.
Por ello pienso que la oposición fuera del congreso en su corriente de opinión y sobre todo en las calles debe presionar y marchar ya no hacia la Plaza San Martín o añorar llegar a Palacio de Gobierno. La acción debe enfocarse en presionar a las bancadas de éste Congreso cómplice y al propio edificio legislativo para exigir que tomen la determinación de acabar con éste Gobierno inmoral. No queda otro camino que la presión popular y la confianza en que el trabajo de la Fiscal de la Nación siga avanzando hasta hacer al chotano inviable.
Así mismo es necesaria una campaña nacional con los elementos a nuestro alcance para señalar en todas las localidades a los candidatos de éstos partidos funcionales al electo por "Perú Libre" y no votar por ellos; es clave para hacerles sentir el peso de una sanción moral electoral. Si los Partidos sienten que ésta posición Castillista los llevará a la ruina política total en el futuro entonces y quizás abandonen por fin ésta actitud apañadora.