Punto de Encuentro

La estrategia de los conflictos “moleculares”

La iracunda ofensiva de la izquierda radical y de sus aliados, con la inconcebible exaltación de Gobiernos de México, Colombia, Honduras, Bolivia y otros que conforman los Foros de Sao Paulo y Puebla, entrometiéndose en asuntos de política interna de nuestro país con el propósito de tomar el poder en reemplazo de Dina Boluarte, ha estado trazado, esencialmente, en tres objetivos centrales mediante el empleo de una estrategia de conflictos “moleculares”.

En efecto, uno de los primeros pilares de esta táctica de conflictos es proceder al bloqueo de la producción de la gran minería que, sin duda, ha contribuido al crecimiento económico del país y ha sido una fuente importante de ingresos fiscales. No obstante, la generación de conflictos y los impactos ambientales han sido motivo de preocupación dentro de las comunidades 
campesinas y la sociedad en general y, de ahí que, los antagonismos se iniciaran, especialmente, en el corredor minero del sur hasta el cierre anunciado por Las Bambas, donde incluso la obtención del cobre y molibdeno tuvo que ser suspendida por la falta
de insumos.

Otro de los pilares para crear ese propósito de hostilidades es coaccionar y coartar a la agro-exportación, que ha sido otro de los sectores productivos que han contribuido decisivamente al crecimiento económico de nuestro país generando empleo, propiciando 
la competitividad de los productores locales y dinamizando nuestra economía; de manera que el bloqueo de carreteras ha sido de uno de los artilugios más despreciables para evitar a destino los productos a los puertos de embarque.

El tercer pilar de los conflictos es la utilización del control de la información, sea a través de agentes proselitistas y apoyados por las redes sociales y las radios locales, que crean falacias o crean una distorsionada narrativa de la realidad y de la Historia.
Pero esta nueva narrativa de los recientes sucesos de vandalismos y violencia no sólo se ha centrado en las propias redes o algunos medios de comunicación del país sino, inclusive, de la prensa extranjera. 

Nos referimos, por ejemplo, a tres últimos artículos totalmente sesgados de una prensa que se considera de primer nivel, como son The Economist, Wall Street Journal y El Nuevo Herald, que nos harían suponer ejemplos de periodismo profesional, riguroso y 
equilibrado. Ello no fue así y sólo contribuyó a tener una visión errónea desde del exterior de los hechos que se venían suscitando en el Perú.

Sin embargo, la manipulación de estos conflictos está, aún, acompañados a través de una estrategia de engendrar conflictos “moleculares”; esto es, obligar a las fuerzas del orden a desplegar sus unidades y efectivos en distintos lugares, y en muchos casos de 
lento acceso, para dispersar y dividir la eficiencia del combate, que es el objetivo de la asonada y de la sedición. 

Con ello se establecen los micro-conflictos para disipar a las unidades de la Policía Nacional y de la Fuerzas Armadas en varios puntos del país para disminuir su capacidad bélica y generar un desgaste natural de los integrantes.Ciertamente nos encontramos frente a un nuevo escenario de conflictividad política que viene siendo gestada por esa izquierda radical que no terminará hasta lograr sus objetivos subalternos. La verdadera clase política debe tomar el rumbo de la gobernabilidad adoptando aquellas medidas en las que el Estado se encuentre más cercano con el ciudadano y atender aquellas necesidades que disminuyan las brechas sociales en 
nuestro país.

 

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