Punto de Encuentro

Fue un golpe de Estado

22 Junio, 2023

Las últimas 24 horas deben haber sido una pesadilla para todos aquellos golpistas que la noche del 29 de setiembre del 2019 procedieron a cerrar de manera inconstitucional el Congreso de la República. Con entusiasmo de líder de una organización criminal, Martín Vizcarra mintió descaradamente durante semanas en una inusual e inédita campaña de demolición del Congreso de la República. Contaba con el apoyo entusiasta de una corte de ministros mediocres que le hacían el amén y de grupetes de periodistas que sabe Dios por qué razones cerraron filas con el corrupto exgobernador moqueguano. Con el argumento de “denegación fáctica” Martín Vizcarra procedió a cerrar inconstitucionalmente el Congreso, amparado en un también vergonzoso Tribunal Constitucional que avaló con un grotesco fallo esa medida.

Todo político sabe que la política es pendular y los tiempos cambian y los protagonistas también. Y vaya que han cambiado los últimos días. Y el péndulo político cambió, el tiempo también y llegaron otras personas a ocupar el Tribunal Constitucional. Y corrigieron el dictamen mañoso, de plano. No existe la denegación fáctica y es atributo del Parlamento negar u otorgar la confianza. Y en ese sentido el reciente fallo del TC es una pieza jurídica impecable. Ahora lo que corresponde es denunciar constitucional y políticamente a los responsables de ese golpe de Estado, que es lo que fue el cierre del Congreso.

Hago énfasis en lo político porque no se puede dejar de lado el tremendo daño que le hicieron al país Martín Vizcarra, Salvador del Solar y cada uno de sus ministros. Pretendieron enseñorearse torpemente con el golpe ingresando en una de las etapas más corruptas del país. Desde el día del cierre del Congreso el deterioro institucional ha sido más que evidente. Basta con observar los resultados: un gobierno, con Pedro Castillo y Dina Boluarte, deplorable y tal vez el peor Congreso de toda la República. Todo ello por obra y gracias de Martín Vizcarra.

En la reflexión que se tenga que hacer sobre lo acontecido, esa situación no se puede dejar de lado. Si estamos padeciendo de una democracia cada vez más débil y de una institucionalidad en cuidados intensivos ello es consecuencia de lo ejecutado por Martín Vizcarra. Ahora sabemos por qué. No era por un afán noble de servir al país sino por el objetivo de corromper cada estructura gubernamental para obtener beneficios. Martín Vizcarra y sus ministros deben ser denunciados en las instancias correspondientes.

Juan Sheput

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