Cuando en la narrativa se escribe o habla respecto a una discusión bizantina es porque se está perdiendo el tiempo en tratar de resolver problemas absurdos. Era lo que pasaba en la antigua Bizancio cuando los doctores de la ley, por ejemplo, invertían días, semanas, meses tratando de establecer cual sería el sexo de los ángeles. Igual sucede en estos días en relación a quién presidirá la próxima mesa directiva del Congreso. Es una discusión irrelevante, sin sentido, absurda, que no nos lleva a ningún lugar. ¿La razón? ¿El por qué? Pues simplemente porque gane quien gane el Congreso seguirá con su misma lógica actual, la de tratar con guantes de seda a Dina Boluarte y sus ministros y simplemente seguir de comparsa (no quiero llamar a los congresistas cómplices) del gobierno.
Debemos tomar nota que no estamos en condiciones normales. El actual Congreso sin duda es el mas cuestionado de todos los tiempos. No sólo por los escándalos y corruptelas a las cuáles ya tiene a la ciudadanía costumbrada sino porque no hay oficialismo ni oposición. Sólo hay un conjunto de 130 parlamentarios que tienen un solo objetivo: sobrevivir a como de lugar hasta el 2026. Y para ello lo único que tienen que hacer es actuar con cinismo, no confrontar con el gobierno, no censurar al premier Otárola (lo mismo hicieron con Aníbal Torres) y olvidarse de cuestionar a cualquier colega parlamentario. Se requiere la “unidad” y si en el camino requieren barrer con los principios, valores y ética, no importa. La falta de decoro bien vale una curul.
El legado de José Williams en ese sentido es una muestra clarísima del bajo nivel político al que ha llevado al Congreso. No sólo será el parlamento con 5% de aprobación (en el límite del cero absoluto si aplicamos el margen de error) sino será el Congreso del cual su propio presidente se avergüenza de sus leyes, pues le recomienda a la presidenta que le observe la Ley que el propio parlamento ha dictaminado. Así estamos, con el ridículo institucionalizado. Por eso no hay confianza, por eso se espantan los inversionistas, por eso la ciudadanía está desolada y de eso se aprovechan los radicales para promover actos de protesta, y violencia, y tomas de ciudades. Tienen en la actitud del gobierno y en las acciones del Congreso a su principal acicate.
No importa quien gane la presidencia del Congreso. Todo seguirá igual, para mal del Perú.
Juan Sheput