Por Roberto Rendón Vásquez
Estimaciones del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) la población peruana alcanzará los 34´350,244 habitantes a finales de 2025.
Según el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) al 12/04/2026 los peruanos que conformaran la población electoral sería de 27´474.621.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha establecido que al 23/12/2025 es el plazo máximo para la presentación de solicitudes de inscripción de fórmulas presidenciales, listas congresales y candidatos al Parlamento Andino. Este día el Registro de Organizaciones Políticas (ROP) cerrará su padrón de forma definitiva. El 14/03/2026 todas las candidaturas deben estar formalmente inscritas ante el Jurados Electorales Especiales (JEE) para validar la participación de los postulantes en las elecciones del 2026.
Hay 43 partidos políticos inscritos en el Registro de Organizaciones Políticas (ROP) del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), con miras a las Elecciones Generales del 2026. Cada partido puede postular 3 candidatos para la fórmula presidencial (Presidente, Primera Vicepresidencia y Segunda Vicepresidencia), 60 candidatos para la Cámara de Senadores, 130 para la Cámara de Diputados y 16 candidatos para el Parlamento Andino (Órgano de Integración Regional). Por ende, cada partido político deberá inscribir 209 candidatos para las elecciones generales de abril de 2026.
Pueden ser 8.987 candidatos en los 43 partidos políticos debidamente registrados. Se supone que cada “partido” debe reclutar, capacitar y financiar esas candidaturas. El JNE debe ser eficiente para verificar los requisitos legales de cada candidato para garantizar la transparencia de todo el proceso electoral. Evitar que haya “aventureros” y/o con antecedentes de ilegalidad.
Bien, los partidos interesados en “competir” en las próximas elecciones nos dejan un grave problema a los 27´474.62 electores. Tenemos que escoger entre cientos de candidatos para votar. Solamente para la Presidencia hay no menos de 40 candidatos. No sabemos si son buenos o malos. Pero tenemos que votar por una “postulación”. Y para nuestras regiones tenemos que encoger entre 43 “listas” y cada una tiene interesados en ser disputados y 60 que “aspiran” a ser senadores. Obviamente tienen el “sueño” de ganar buenas remuneraciones y otros beneficios económicos y “ser importantes en sus provincias y en Lima. No contemos los 16 candidatos para el Parlamento Andino porque casi nadie conoce para que existen. Al final, estando en la mesa de votaciones señalaremos a “cualquiera” de la enorme lista de candidatos que han impreso las autoridades electorales. Probablemente muy pocos tienen conciencia de por quién votar para Presidente y congresista.
Las autoridades electorales para las próximas elecciones ya tienen el problema de cómo hacer (confeccionar) las cédulas de votaciones, con cientos de candidatos. Y después, el conteo de votos a nivel de candidaturas presidenciales, será laborioso para los integrantes de cada mesa de votaciones y, peor aún, para los diputados y senadores. En cada mesa de votaciones podría haber decenas de personeros quienes podrían …
Todos esperan que las campañas electorales saturen las paredes de vías públicas con pintas, carteles, propaganda en periódicos, radio y hasta en televisión; hasta los candidatos “serán” amables con el público sin perjuicio de ofréceles “alguito” para que estén en las marchas. Además de “movilizaciones” en todo lugar; también habrá volantes de esos 43 “partidos”. Nos ofrecerán de todo lo que les ocurre. Su objetivo en “convencer” a todos los votantes de todos los lugares nacionales. ¡Podrían ser unas elecciones “para no olvidarse de las aventuras políticas!
Al final, para elegir al Presidente, quedaran solamente dos. ¡Tenemos que votar en segunda vuelta, por uno!
Pero ¿qué nos ha quedado de los procesos electorales en este siglo XXI? Escogimos al menos malo. ¿Qué han hecho durante su periodo presidencial? El periodismo escrito, radial y televisivo constantemente nos informan del electo como el menos malo. ¿Porque están procesados penalmente y dónde están pasando sus últimos días de vida? Esta experiencia de la vida política del país no está dejando incertidumbre para poder “decidir” el 12/04/2026.
Cabe la pregunta: ¿Que le espera al Perú luego de abril del próximo año?
Los actuales votantes peruanos estamos en un problema. Todos necesitamos que se resuelvan los problemas nacionales. Necesitamos que arriben inversionistas que constituyan centros de extracción de nuestras riquezas naturales y las que con valor agregado se destinen a los mercados nacionales e internacionales. Con cada vez con más inversiones habrá miles y miles de nuevos puestos de trabajo para nuestra población. ¡Esa es nuestra esperanza!